Pasó una tarde como todas, muy normal, estábamos en la casa de los abuelos, el primo Siete Mundos y yo, algunos de los tíos y tías, mi abuelito y mi abuelita, el perro Miguelito, los canarios en sus jaulitas.
Mi abuelito casi siempre se la pasaba en el cuarto del televisor, en su sillón real, en su trono:
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| Muy parecido a este sillón, pero negro! |
Si el abuelito no estaba, entonces cualquiera se podía sentar, era "first come first served", y pasaba de fundillo en fundillo, porque el que se va pa Sevilla pierde su silla. Pero cuando llegaba el abuelito, tenía que volar el que estuviera ahí sentado, y eso todos lo sabíamos.
A el abuelito le encantaba ver tele, novelas, noticieros, partidos, naturalia, lo que fuera, muchos de estos programas se los dormía, pero igual la pasaba rico sentadito soñando en su sillón. El abuelito no era ni muy alto ni muy bajito, era gordito, calvito, usaba gafas, usualmente con su camisa manga larga de botones, y para salir a la calle, siempre se ponía su saco y su gorro que completaba su look de abuelito.
Sietemundos y yo eramos chiquitos, yo le pongo que el tenía por ahí 10 años y yo 6, por ahí estábamos. A Sietemundos le habían regalado un arco y flechas de juguete, así como estas, pero sin cuchillo, o por lo menos de eso no me acuerdo.
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| Noten las chupas de succión en las puntas |
El Sietemundos estaba feliz, apuntando su arco a todos los blancos que se le atravesaran. Sietemundos se creía el pluma mayor de estos:
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| Que bonita es la niñez! |
Muchas flechas se fueron a las paredes, al piso, a las ventanas, y algunas le dieron al pobre Miguelito, me imagino que algunas me alcanzaron a mi pero ya se me olvido.
Lo que no se me olvido fue el día que estábamos sentados en el cuarto del televisor, y el abuelito estaba muy acomodado en su sillón durmiendo un sueño profundo. No se como se le ocurrió a Sietemundos la maravillosa idea de apuntarle a un nuevo blanco: La Frente del Abuelito.
Un acto totalmente premeditado, lo pensó, lo calculó, y TAN! La flecha cayo exactico en el blanco y se quedo pegada a la frente del abuelito, viéndose la vibración del otro extremo del palito!
El abuelito se despertó de su placido sueño con una cara de furia que nunca habíamos visto, y nunca volvimos a ver, y se levantó de su sillón a una velocidad mas rápida que la de una flecha, acto que siempre realizaba de forma lenta, y mi primo salió en bombas, pero yo creo que lo alcanzaron y sus buenas nalgadas a punta de correa le metieron. A el pequeño pluma blanca le llego el castigo del jeque!
Igual Sietemundos siempre ha sido muy de buenas, la abuelita se metió en la mitad a defenderlo, y el Jeque con ella no se metía.
Lo que no se me olvido fue el día que estábamos sentados en el cuarto del televisor, y el abuelito estaba muy acomodado en su sillón durmiendo un sueño profundo. No se como se le ocurrió a Sietemundos la maravillosa idea de apuntarle a un nuevo blanco: La Frente del Abuelito.
Un acto totalmente premeditado, lo pensó, lo calculó, y TAN! La flecha cayo exactico en el blanco y se quedo pegada a la frente del abuelito, viéndose la vibración del otro extremo del palito!
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| Jajaja, esto fue lo mas cercano que pude encontrar, pero imaginen un abuelito! |
El abuelito se despertó de su placido sueño con una cara de furia que nunca habíamos visto, y nunca volvimos a ver, y se levantó de su sillón a una velocidad mas rápida que la de una flecha, acto que siempre realizaba de forma lenta, y mi primo salió en bombas, pero yo creo que lo alcanzaron y sus buenas nalgadas a punta de correa le metieron. A el pequeño pluma blanca le llego el castigo del jeque!
Igual Sietemundos siempre ha sido muy de buenas, la abuelita se metió en la mitad a defenderlo, y el Jeque con ella no se metía.




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